Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | страница 493
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
Schumann se escucha un aldabonazo de lealtad semejante… Shostakovich
sintió una debilidad mortal por la música de Mahler, al que convirtió en su
moneda existencial, hasta el punto de que meses antes de morir reveló a su
biógrafo el deseo de poder hacerlo escuchando el último movimiento de La
canción de la Tierra, en coherencia con sus pasiones en la década de los
cincuenta, cuando ya había confesado al compositor Edison Denisov que
aquella obra se hallaba incluso por encima de Bach y de Offenbach. La
exageración, al igual que la experiencia, también es un grado, y la
mitomanía su eximente. Semejantes designios mortuorios vino a revelar
Glenn Gould cuando confesó que no había melodía más hermosa que el inicio
del adagio del Concierto para piano de Grieg. Al contrario que Shostakovich,
Ravel, como buen francés, fue chauvinista hasta el final, así que anheló
morirse muy de lejos escuchando muy, muy de cerca el Preludio a la siesta
de un fauno de su amigo Debussy.
Pasiones de variado corte
El atlético Schönberg no sólo se preocupó por su tardía carrera como tenista,
sino sobre todo por la prometedora carrera de su hijo Roland, de diez años,
llegando a escribir sobre ello al presidente de la Tennis Organization de Los
Angeles, calificándolo de «talento natural» y asegurando que «empezó a
ejercitarse solo mientras jugaba contra nuestras ventanas, a seis dólares el
cristal».
Pocos músicos del siglo XIX ansiaron un hogar como lo hizo el pianista
francés Francis Planté, quien siendo ya un reputado y muy contratado
intérprete elegía hospedarse en hoteles pequeños, comer en restaurantes
muy económicos y viajar en tercera clase, todo por materializar un sueño:
comprarse una casa. Lo logró al final, y el lugar escogido fue Mont-de-
Marsan, en la región de Aquitania.
Al parecer, en sus clases Glazunov no se quitaba el cigarrillo de la boca o de
los dedos, tal era su vicio tabaquil, tan esclavo como el que llegó a
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Preparado por Patricio Barros