Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 486

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron época le visitó en su casa el violinista Wasielewski le preguntó de inmediato si sabía algo acerca del movimiento de las mesas, a lo que el violinista respondió afirmativamente un tanto divertido, considerando la propuesta como una broma, pero entonces Schumann abrió desmesuradamente los ojos y le informó muy serio: «Las mesas lo saben todo». Inmediatamente después llamó a su hija Elise, la sentó con él a la mesa y pidió a esta que reprodujera el inicio de la Quinta sinfonía para vencer la incomprensible incredulidad del violinista. Algunos encargos que se hacían entre amigos eran de los más extravagantes. Petición de Chopin por carta (no se dispone de fecha ni lugar) a su amigo Julian Fontela, quien se hallaba en París: «Pregunta si tienen una manecita de marfil para rascarse la cabeza. Has tenido que ver más de una vez un objeto de este género: una manecita, casi siempre doblada, blanca y fija a un mango negro […]. Búscame esta bagatela y envíamela si no cuesta más de diez, quince o treinta francos». Volvamos a Satie. Erik era un tipo que se preocupaba en cierta forma del bienestar de sus semejantes. Sólo en cierta forma. En 1893 (26 años) fundó la Iglesia Metropolitana de Jesús Conductor, de la que fue su jefe y, por lo demás, su único feligrés, cuyo objetivo era «atacar a la sociedad por medio de la música y de la pintura». Tambien fundó una orden de caballería de corte medieval para mejorar el mundo, si bien con la falta de operatividad ínsita al hecho de ser su único miembro, y cuyo único caballo era de batalla: la constante falta de dinero. Satie también intentó ayudar al compositor Jules Massenet, pero no económicamente, sino disparándole consejos, como el de retirarse del mundo y hacer penitencia por sus muchos pecados cometidos, aunque ni uno ni otro compositor supieran a ciencia cierta de qué pecados se trataba. Como componía poco, Satie tenía tiempo para dedicarse a otros menesteres relacionados con la ardua creación artística, y así fue como escribió una obra de teatro al alimón con el artista Dépaquit en la que se levantaba el telón y el protagonista aparecía limándose las uñas, acción que 486 Preparado por Patricio Barros