Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 482
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
Shostakovich sentía una pasión poco menos que incendiaria por el póker,
tomándose tan en serio las partidas que cuando perdía era capaz de salir
corriendo para irse a su habitación y echarse a llorar sobre la cama. El
violinista Joseph Joachim se hallaba en la misma tesitura de tristeza cuando
perdía a los bolos, su deporte favorito, de ahí que, tal como cuenta Arbós,
sus amigos le dejaran ganar con frecuencia.
Una de versos sueltos (más bien de ovejas descarriadas)
A Monteverdi le apasionaba la alquimia. En cartas dirigidas a Ercole
Marigliani aspiraba a «calcinar el oro con el saturno» y acompañaba sus
instrucciones con un dibujo que mostraba la estructura del recipiente. En una
carta de 28 de marzo de 1626 (58 años) hablaba de fuego, y no
precisamente del que despertaba en él la musa de la música: «Ahora estoy
tras la idea de hacer fuego bajo un orinal de vidrio cubierto con su tapadera
para obtener un no sé qué con el que obtener un no sé qué, y quiera Dios
que pueda alegremente explicar más tarde a mi querido señor Marigliani este
no sé qué».
Beethoven componía más deprisa si frente a su mesa de trabajo tenía
además un puñaíto de hierba. En Viena obtuvo por concesión graciosa de su
amigo el barón de Pascualaty una casa cuyo único inconveniente era que
para admirar la ciudad, las colinas del Danubio y el Prater había que
asomarse a la ventana, así que sin pensarlo dos veces puso eficaz solución
llamando a un albañil que abrió un enorme boquete en la pared y también…
¡en la caja de los truenos del administrador del barón!, quien por desgracia
para la historia de la música vivía en el piso inferior, exigiéndole de
inmediato la reposición de la estructura. Muy indignado por aquella falta de
colaboración en su arte, Beethoven hizo la maleta y se marchó.
A Charles Gounod le resultaba irresistible besar a la gente. El actor Edmund
Got anotó en su diario la vergüenza que había pasado cuando le presentaron
al compositor y este no dudó en estamparle dos besos en las mejillas. Por su
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Preparado por Patricio Barros