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Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
que giraba hacia el sol a medida que este se desplazaba. Cuando vio la luz el
automóvil a vapor él mismo armó uno en su casa y lo empleó para moverse
por la ciudad. A Dvorak le apasionaban los trenes, siendo una de sus
mayores y más jubilosas diversiones visitar la estación de Francisco-José en
Praga y entablar sesudas conversaciones con los maquinistas. Incluso
enviaba a sus alumnos a la estación para saber qué tren estaba enganchado
a una locomotora determinada; en definitiva, un mundo cuya mecánica y
horarios se conocía con pelos y señales, si bien los pelos crecieron y las
señales aumentaron cuando viajando en septiembre de 1892 (51 años) a
Estados Unidos dio la vuelta a la esquina y se encontró con la madre del
cordero: los navíos, que después visitó en el puerto siempre que pudo,
conociendo con exactitud sus horarios de atraque, destino y lugares de
origen. A Puccini también le atraían toda suerte de aparatos para mecanizar
y mejorar su vida. Cuando abandonó Torre del Lago para irse muy, muy
cerca, al palacete de Viareggio, hizo colocar caños de agua en las ramas de
los árboles para producir así lluvia artificial.
También Verdi se preocupaba por seguir de cerca los intríngulis hidráulicos
con los que su villa de Sant’Agata crecía y se modernizaba de día en día. Allí
mandó construir un motor de vapor para sacar agua del río e implantar un
sistema de riego, para lo cual hubo de cavarse un pozo a siete metros de
profundidad e instalarse una conducción subterránea de veinticinco metros.
Carta de Verdi a su amigo el conde Arrivabene en tercera persona fechada
en junio de 1867 (53 años):
Este ilustre maestro está presente cada día en el fondo de la
excavación
para
animar
un
poco
a
los
trabajadores,
estimularles y, sobre todo, darles instrucciones. ¡¡¡¿Darles
instrucciones?!!! Pues sí, y este es el punto débil del Signor
Maestro. Si le dices que Don Carlo no vale nada ni se inmuta,
pero si le dices que no es un buen ayudante de albañil se lo
toma muy mal.
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Preparado por Patricio Barros