Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 476
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
fracaso: el café, un café que se hacía invariablemente cada mañana y que
una admiradora le enviaba invariablemente desde Marsella.
A sus ochenta y cuatro años Verdi no se iba a la cama sin antes jugar un
buen rato a las cartas. En la fotografía puede apreciarse su estudio en la
casa de Sant’Agatha, donde vivió hasta el final de sus días.
Músicos de un solo libro
No sólo de música vivía el músico, sino también de lecturas. Berlioz sintió
por el Fausto de Goethe lo que debió de sentir la manzana sobre la cabeza
de Guillemo Tell… ¡un flechazo!: «El maravilloso libro me fascinó desde el
primer momento; no lo volví a dejar; lo leía sin cesar, en la mesa, en el
teatro, en las calles, en todas partes». Chaikovski se decantó por las
Confesiones, de Rousseau, que en su madurez leyó hasta la extenuación,
considerándolo el libro más estremecedor que se había escrito para gentes
sensibles como él. Alban Berg estaba sin embargo prendado con los diálogos
inolvidables de Hans Castorp y Settembrini, para los que agotó los
calificativos. Carta de 14 de junio de 1926 (41 años): «Me encuentro a la
mitad de La montaña mágica y estoy sumamente cautivado, entusiasmado,
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Preparado por Patricio Barros