Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 468
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
Es difícil hacerse una idea de lo que supuso para él dicha
representación
—aseguraba
el
compositor
francés
Henri
Duparc—. ¡Le fue imposible retener las lágrimas! Según
murmuraba, llevaba esperando diez años de su vida para oír
ese la de los violonchelos. Después de la representación, y
siendo lo alegre que era, se encerró en su habitación. Tristán
le había revelado su vocación. Desde entonces se consagró en
cuerpo y alma a la música.
De hecho, cuando regresó a París pidió la excedencia en el Ministerio
después de diecinueve años sirviéndole. Pero en 1889 Chabrier tuvo la
oportunidad de viajar a Bayreuth para escuchar Parsifal y aquello ya fue la
iluminación. «Ayer, domingo 21 de julio de 1889, oí Parsifal por primera vez
—escribía a su mujer—. Nunca en mi vida he experimentado parecida
emoción artística. ¡Es para quedar deslumbrado! Se sale después de cada
acto absolutamente embobado de admiración, confundido, perdido, lleno de
lágrimas. El Tristán no fue nada en 1880». Arthur Rubinstein estaría
completamente de acuerdo con este juicio al acceder con veintiún años a una
representación de esa ópera en Bayreuth tras guardar tres horas de cola. En
la audición «fui presa de un misterioso encanto —relató en sus memorias—.
Estuve llorando parte del tiempo […]. Era como una enfermedad. Desde
entonces la llamo mi wagneritis». El joven Mahler peregrinó en 1883 (23
años) a Bayreuth sólo para escuchar Parsifal y después poder morirse a
gusto. Desde allí escribió a un amigo:
Qué difícil me resulta describirte cómo me siento ahora mismo.
Cuando, incapaz de pronunciar una palabra, salí del teatro
supe que se me habían abierto los ojos ante lo más grande, lo
más doloroso, y que esa experiencia me acompañaría durante
el resto de mi vida, sin que nada pueda profanarla nunca. Así
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Preparado por Patricio Barros