Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | страница 460

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron forma al enjambre de pelos que le zumbaba por el cráneo, negándose mientras tanto a recibir a nadie. Debussy rayaba la paranoia cuando se entregaba con amor a la geometría. En concreto la simetría le volvía (literalmente) loco. Cuenta su amigo el escritor René Peter que a la vista de un cuadro mal colgado «podría haber sucedido cualquier cosa, el peor desastre doméstico, que él seguramente se dirigía a la pared para restaurar el equilibrio esencial de sus pensamientos». La soprano Maggie Teyte fue testigo de hasta dónde llegaba el detallismo del orden universal que Debussy exigía a su alrededor: «Recuerdo una ocasión en que se sentó al piano para ensayar conmigo una de sus canciones. Estaba a punto de apoyar sus manos en las teclas cuando reparó en una hebra de hilo de algodón en la alfombra. Muy lentamente retiró sus manos del teclado, muy lentamente se inclinó para recoger la ofensiva hebra. Luego, con sumo cuidado, le fue dando vueltas entre sus dedos hasta convertirla en una pelotilla y miró hacia todos lados buscando algún lugar donde colocarla. Por último, tras varios minutos que a mí me parecieron horas, ya que estaba de pie, esperando para cantar, se dio cuenta de que no había otro lugar donde colocarla más que en el piano. La dejó allí y comenzó la canción». El pianista Robert Schmitz, que también sufrió sus horas en aquella casa del Bois du Boulogne, difiere en la versión, ya que no era una hebra, sino un alfiler que metió finalmente en una cajita. El mismo Schmitz denunció lo pulcro que era Debussy con su propia música al negar la entrega de la Suite Bergamasque a su editor durante meses sólo porque no le satisfacían los cuatro últimos compases. A Chaikovski le causaba hondo pesar cambiar de domicilio o de hotel y no encontrar los objetos que le eran más queridos y cercanos, así que su criado Alexej se encargaba de incorporarlos en los traslados y disponerlos en la residencia de destino tal como estaban en la de origen. Especialmente maniático con las encomiendas era Alban Berg, y más cuando se trataba de mandar recado a quien era capaz de retirarte la amistad si sabiendo que 460 Preparado por Patricio Barros