Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | страница 453

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron festival de verano de Stratford en 1955 (23 años), donde las temperaturas alcanzaron cuarenta y un grados, razón por la cual los conciertos se trasladaron desde el horno que era el casino (ideal para Gould) a una especie de nave donde se jugaba al bádminton. Aquello fue una fatalidad para el pianista, quien no dejó de pasearse por la ciudad enfundado en su abrigo, al que acompañaban unos guantes, una gorra y una bufanda. Amigos hasta la muerte Me refiero a los de Baco, que entre los músicos los había por doquier. A Händel le ocurría lo mismo que a Faulkner, quien confesaba que sólo a partir del tercer whisky se sentía como un gigante literario ante la hoja en blanco. En la Biographie universelle de Michaud hay un artículo sobre el músico en el que se menciona su amor por la «buena vida, y que nunca compuso mejor que cuando había pasado de la tercera botella». Erik Satie bebía hasta caer exhausto, no se sabe si para olvidar quién era o para recordárselo a cada momento. Wagner, como Schumann, solía brindar por la vida con champán, y en abundancia. Llegó a afirmar que ninguna otra bebida reunía cualidades tan terapéuticas, ya que sólo ella «ayudaba a superar las situaciones desesperadas». Chaikovski bebió más o menos durante toda su vida no para ahogar penas, sino para oxigenarlas y lograr que salieran a flote. Esta es la honrada carta que escribía a su hermano Anatol en enero de 1878 (37 años): Hay una cosa que te oculté. Desde el día de tu partida vengo tomando todas las noches varios vasos de coñac, y durante el día he bebido bastante. No puedo pasar sin eso. No me siento tranquilo si no bebo un poco más de la cuenta. Me acostumbré de tal manera a este secreto empinar el codo que experimento una especie de alegría con sólo ver la botella que tengo a mano. Las cartas no puedo escribirlas sin antes echar un trago. Esto demuestra que todavía no estoy bien. 453 Preparado por Patricio Barros