Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 452

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron saltimbanqui, un enanito del bosque con elegantes piernecitas o un ciclista. En enero de 1925 (42 años) ya despertaba seguramente esas dudas acerca de si su histrionismo era real o sólo una pose necesaria para estar en boca de todos. El crítico Paul Rosenfeld describe su llegada a un ensayo en el Eolian Hall de Nueva York durante su triunfal gira por Estados Unidos: «Stravinski llegó rápidamente al escenario, un insecto metálico, ataviado con sombrero, anteojos, bufanda, abrigo, polainas y bastón, acompañado de tres o cuatro secretarios o managers […]. Comenzó por cantar las palabras en ruso y hasta bailó un poco en el estrado con su pullover rosa». Ya hemos hablado en otra parte de Maria Yudina, la pianista oficial en el régimen de Stalin, quien durante toda su vida llevó un vestido talar negro que le llegaba hasta el suelo. Hasta ahí todo es más o menos normal, pero si luego añadimos que el personaje en cuestión portaba en el cuello una gran cruz que exhibía por las calles de Moscú pidiendo a los viandantes que se convirtiesen la cosa cambia un poco. Shostakovich celebró que al final de su vida hubiera añadido a su vestuario unas alpargatas, que lucía tanto en verano como en invierno. Tan llamativo como cualquier corbata de Stravinski era el sombrero que usaba Charles Ives, incluso cuando ya era un famoso y multimillonario hombre de negocios. En lo que a él tocaba, los dictados de la moda estaban llenos de faltas de ortografía… Esto es lo que decía de él su sobrino Brewster: «Se distinguía por el absurdo sombrero que usaba, y todos estaban fascinados con él, porque era un auténtico yanqui de Connecticut, a la vieja usanza, con sentido del humor y costumbres excéntricas». A Glenn Gould era recomendable ponerle periódicamente Las estaciones de Vivaldi para enseñarle a distinguir una de otra, ya que la ropa de verano era para quienes le rodeaban un secreto mejor guardado que el de Fátima. Fuera cual fuera la época del año vestía indumento de invierno y de ahí no había quien le apeara, tal era su terror a contraer un simple resfriado. Todo empezó en el 452 Preparado por Patricio Barros