Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 454
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
Una entrada de su Diario de 1884 decía así: «Todas las noches me
emborracho». Stravinski era más reservado y se andaba con los tapujos
justos para pasar su afición de contrabando. Al final de su vida combinó los
taninos con las corcheas y la vida se le impregnó de un estímulo nuevo. Le
apasionaba el vino tinto, pero sólo el de Burdeos, no el de Borgoña. Cuando
se iba de gira por Estados Unidos y pisaba un estado donde la ley seca no
permitía un solo charco de alcohol en sus calles metía el vino en un termo y
explicaba a los curiosos que tan sólo se trataba de zumo de uva. El gran
pianista alemán Alfred Reisenauer, discípulo de Liszt, encontró la fórmula
mágica para soportar el aburrimiento de las clases particulares, y era
tragarse una botella de champán en su transcurso, como Glazunov hacía con
el vodka a través de un tubito oculto bajo la mesa. El mismo Liszt cogió gran
gusto al coñac y al vino hacia 1881, siendo ya abate. Su biógrafo von Schorn
fue testigo de ese apretado prendedor etílico:
Cuanto más débil se sentía bebía más vino tinto mezclado con
coñac, y este era un círculo vicioso del que sólo salía al caer
enfermo, conformándose entonces con la prescripción del
doctor, que le mandaba beber agua. En una ocasión me dijo:
«Sé que el coñac es mi mayor enemigo, pero no puedo
pasarme sin él mucho tiempo».
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Preparado por Patricio Barros