Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 439

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Hotchkiss en 1926 y un Citroen en 1927. El día en que estrenó éste lo estacionó en lugar prohibido por ir a comprarse una corbata y le pusieron una multa; luego se dirigió a Saint-Germain-en-Laye a una velocidad tan reducida que terminó quemando el motor. Prokófiev compartía pasión por los automóviles con su colega ruso, sólo que su pasión le hacía descuidar las normas elementales de conducción: cuando se compró un Ford, tal fue su júbilo que atropelló a una muchacha. Shostakovich, que no estaba precisamente para hablar, intentaba justificarlo en sus conversaciones con Volkov: «Era un Ford nuevo y Prokófiev no sabía manejarlo». Como si eso lo explicara todo… Nikolai Nabokov, que viajó ocasionalmente con el matrimonio Prokófiev, era crítico en aquel aspecto: «Su manera de conducir era irregular: tan pronto iba despacio y con mucho cuidado como de repente aceleraba con mucha brusquedad». En 1927 se compró un Ballot y ello marcó el inicio de sus constantes referencias automovilísticas en su diario, anotando la velocidad máxima y media alcanzada, e incluso informando de los vehículos adquiridos por otros músicos, como Falla y Mompou, dueños de sendos Ehrhardt. Cuando Nijinski se compró su primer coche en Estados Unidos su piadosa mujer se santiguó. Por ellos y por el prójimo. Ella misma atestiguó que en su estreno circuló más por calles en sentido contrario que en el correcto, con la lógica ira de los viandantes. Cuando había un apagón de inspiración, Puccini siempre ponía una vela a su coche y otra a su lancha, dividiendo por igual su amor hacia la carretera y hacia el océano. Cuando ganó en los tribunales un juicio en reclamación indemnizatoria por el plagio de un ragtime contra un autor americano se fundió noventa mil liras en un Lancia de ocho cilindros y en una lancha motora que pasó a engrosar su listado de otras tres lanchas, más tres botes de pesca y un yate que se compró cuando estrenó en el Metropolitan de Nueva York su Madame Butterfly, al que bautizó Cio-Cio-San, en honor a su personaje femenino central. Cuando viajó en 1907 a Nueva York para estrenar Manon lo primero que hizo fue comprar una lancha motora. Regresó al país de los dólares para 439 Preparado por Patricio Barros