Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 437

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron yo suma necesidad de solaz, así que juego frecuentemente al tenis en lugar de trabajar como había previsto». El violinista Jascha Heifetz se conformaba con jugar al ping-pong para no poner en peligro sus músculos, pero cuando se retiró de los escenarios a los setenta y dos años pudo dedicarse por fin a su verdadera pasión, que era ni más ni menos el tenis. Cuando Gershwin se fue a vivir a Hollywood en 1937 lo primero que hizo fue buscar casa y lo segundo buscar a Schönberg como digno rival en las pistas de tenis, donde jugaban una vez por semana. Shostakovich no jugaba al fútbol, pero no perdía partido en los estadios los domingos, en el que se enfrascaba como lo haría en una partitura; de hecho, según su hija Galina, «no sólo recordaba los nombres de los jugadores de varias generaciones, sino que llevaba ciertas anotaciones y estadísticas de los partidos». Su hijo Maxim también llamaba la atención a ese respecto, orgulloso del título de árbitro colegiado que su padre había obtenido antes de la segunda guerra: «Se sabía al dedillo las reglas de los juegos deportivos y le encantaba actuar de árbitro en las competiciones». El propio compositor contaba a Volkov: «Mi profunda, poco razonada devoción por los campeonatos de fútbol no conoce límites. Y, ¿cómo puede el fútbol por televisión compararse con el fantástico impacto de presenciar un partido en el estadio?». Por entonces, Shostakovich rayaba la setentena y el tiempo de prórroga estaba muy próximo al pitido final… El pianista australiano Percy Grainger no estaba asociado a deporte alguno, pero su excentricidad era marcadamente cardiosaludable, siendo conocido como «el pianista atleta» porque iba corriendo a sus conciertos. En Sudáfrica anduvo más de cien kilómetros para llegar a la sala. A Pablo Casals le apasionaban dos deportes: la natación y el tenis. No sé cuántas horas podía resistir en una cancha con una raqueta en la mano, pero me es suficiente saber que a los sesenta años nadaba distancias de seis kilómetros en mar abierto. Neumáticos por montera 437 Preparado por Patricio Barros