Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 413

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron ensayos de sus óperas, recordando muy especialmente uno del Tristán en Múnich: Si un pasaje difícil salía particularmente bien saltaba de su asiento, abrazaba o besaba al cantante con cariño del puro gozo que sentía, se ponía en un sofá cabeza abajo con los pies para arriba, se agachaba y se metía debajo del piano, o saltaba sobre este, corría al jardín y trepaba alegremente a un árbol. Pero a Wagner no sólo le entraba el baile de San Vito por culpa de un pasaje musical; le ocurría lo mismo con la belleza de una mujer, y en esos casos podía suplantar perfectamente a un mono en el zoo de Zúrich y pasar completamente desapercibido para todos. Residiendo en Tribschen (Lucerna) en 1869 recibió la visita de Judith Gautier (hija del escritor Téophile) y su marido. La insufrible belleza de la mujer le trastornó el juicio, que él creía perfectamente conservado a la edad de cincuenta y seis años. El caso es que desplegó ante ellos todas sus habilidades, entre ellas y como por descuido, las musicales. Así es como los sentó en un sofá y ejecutó al piano parte de su reciente ópera Sigfrido, después los trasladó al jardín y allí se columpió ante ellos con impulsos exagerados, para, por último, trepar por el lateral de la casa utilizando salientes y dinteles hasta llegar al balcón del primer piso, desde donde los saludó triunfal. No contento con aquel despliegue de facultades se habituó a escribir a Judith cartas con aparatoso estilo donde no hablaba, como Mozart, de la hora bruja a la que había pasado por el retrete, pero sí de abrazos, sentimientos y amor. Aclarar que aquella locura nunca fue correspondida por la señora Gautier. Anton Bruckner era la candidez personificada. Es difícil encontrar respuesta a la paradoja que concita en el mismo hombre la creación de su grandiosa Séptima sinfonía y la reducción de su capacidad que se vio en 1881, contando cincuenta y siete años, cuando tras el fracaso de su Tercera 413 Preparado por Patricio Barros