Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 40
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
El mismísimo Beethoven hubo de sufrir la humillación de un tipo refractario a
todo cuanto no oliera a pólvora, como era Arthur Wellesley, más conocido
como duque de Wellington. Cuando este escuchó la famosa obra que para él
compuso, La victoria de Wellington, podemos hacernos idea de lo que
Beethoven hubiera dado por que aún se siguiesen usando tablillas de barro
mesopotámicas y no fino papel pautado, para tener así la ocasión de
romperlas en la cabeza del dedicatario. La obra consiguió lo más difícil, como
fue tener éxito entre el público, pero el duque se mostró más cercano a los
chamarileros cuando se posicionó musicológicamente sobre la pieza: «Habría
podido mandarme en lugar de esto una tortuga o un cuchillo bonito».
Beethoven estaba aquejado de la misma pero no tan serena sinceridad
crítica de Brahms. Cuenta su amigo el pianista Ferdinand Reis que Haydn le
había pedido que subtitulara todas sus obras con la leyenda Alumno de
Haydn, encontrándose con la cerril negativa del pupilo, quien reconocía que,
en efecto, había recibido algunas lecciones de Haydn, pero que no había
aprendido nada de él.
Debussy combinaba una ácida y lúcida crítica musical con un instinto nato
para detectar cualquier suerte de intrusismo profesional en los advenedizos.
Richard Strauss fue una de sus víctimas. Habiendo compuesto con
veinticinco años una obra plena de madurez e impropia de esa fase
experimental que es la juventud, Muerte y transfiguración, uno de sus
principales detractores resultó ser el francés, que no ahorró en su crítica
símiles representativos de su segunda gran pasión, la gastronomía, y aún de
una tercera, la ironía: «En los libros de cocina, bajo el título de Cómo
preparar una liebre a la cacerola aparece una sabia recomendación: “Tome
una liebre”. Richard Strauss procede de otra manera. Para escribir un poema
sinfónico toma cualquier cosa». Sin embargo ya se pasó al plano espirituoso
cuando llegó el momento de describir lo que producía en su aparato digestivo
el efecto orquestal de Strauss: «La orquesta straussiana no es otra cosa que
un compuesto, como una bebida estadounidense, que mezcla dieciocho
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Preparado por Patricio Barros