Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Página 392

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron en persona las riendas del asunto, así que Von Bülow se encargó de los platillos y Strauss del bombo. El caso es que la aparente sencillez de los compases les dejó confundidos y armaron tal galimatías que a punto se estuvo de parar la obra. Strauss recordaba avergonzado aquella tentativa: En el ensayo ya estaba perdido en el cuarto compás y me salvé gracias a que habían puesto en el atril una partitura; pero Bülow, cuya atención se desviaba una y otra vez de su parte, consistente en pausas básicamente, se detenía invariablemente después de ocho compases enérgicamente contados y a cada momento se dirigía al trompeta preguntándole: «¿Dónde estamos?». Y vuelta a empezar: «Uno, dos, tres, cuatro…». Berlioz no tenía el feeling de Charpentier con las modistas ni el amor a los animales de Glenn Gould, pero se pasó media vida intentando enhebrar un camello por el ojo de una aguja. Como músico producía un vino de incuestionable calidad, pero cuando se ponía a escribir sus crónicas musicales aquel vino se aguaba y el complejo arquitectónico musical se transformaba en complejo de inferioridad. Si Berlioz hubiera tenido una Nadezhda von Meck en su vida que le hubiera atado de pies y manos con billetes, sin duda su producción hubiera sido mucho más rica y el mundo del periodismo musical no se habría acostado con su enemigo durante cerca de treinta años. Pero lo hizo. Y fue una pesadilla para los dos. Su vida en enero de 1835 (31 años) no era precisamente la de un modelo de compositor consagrado a su obra. Sus obligaciones para con los periódicos lo ataban como los cosacos lo hacían con largos palos a las patas de sus caballos a fin de no cruzar los límites de la estepa, así que era incapaz de escribir dos líneas sin trastabillar. En aquella fecha se quejaba así a su amigo Ferrand: «Si tuviera tiempo me gustaría trabajar duro sobre otra composición que estoy meditando para el año próximo, pero me veo obligado a garrapatear 392 Preparado por Patricio Barros