Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 373
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
familiar mandaba usar el papel pautado para envolver escalopes. Con quince
años trabajó en el negocio hasta que le rescató ese tío con el que todos
soñamos, vivo o muerto, quien le pagó sus estudios de música en Praga y
convenció a su padre de que en el mundo había otro tipo de vísceras vivas y
coleando que clamaban por una segunda oportunidad lejos de aquellas otras
que se habían quedado en la primera. El inglés Frederick Delius también fue
llamado a filas por su padre, sólo que estas estaban formadas por ovejas, de
manera que desde muy joven lo puso a esquilar y a comerciar con la lana.
Por suerte para él su valía para los negocios fue rápidamente cuestionada y
su padre terminó por dar gracias al cielo cuando en 1884 (22 años) Frederick
le dijo que se iba a Florida con un amigo para hacer fortuna con la
producción de naranjas. La ópera de Prokófiev El amor de tres naranjas hizo
honor a los resultados del negocio. Es dudoso que Delius haya contado
muchas más. Aquel fracaso le arrojó a la música, donde por poco que hiciera
le iría infinitamente mejor.
A Gustave Charpentier, el autor de Louise, le tiraban sin embargo los tejidos,
y antes de tocar en una orquesta trabajó en una fábrica textil donde siempre
tuvo muy claro que la vida era mucho más parecida a la rueca de Penélope
que al arco de Ulises. Incluso llegó a vivir con una costurera que tenía un
taller de confección en la calle Lepic. Se llamaba Louise Jehan y no es
presumible que hubiera aguantado mucho tiempo al lado del compositor,
dados los dudosos encantos que le engalanaban y que Alma Mahler llevó
divertida a su Diario: «Escupe bajo la mesa, se come las uñas, atrae la
atención presionando con la rodilla o con un codazo».
Pero incluso a bordo de un instrumento las primeras travesías podían
generar náuseas y mareos. Aquí la función hacía al órgano, pero el órgano lo
que hacía era el ridículo. Evoco a Gershwin supliendo a Chico Marx al piano
en un café, humillado por los clientes al desacompasarse con la melodía del
cantante, a Jacques Offenbach cargando de niño con el violonchelo, en
compañía de su padre y de sus otros dos hermanos, para tocar en cabarets y
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Preparado por Patricio Barros