Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 374
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
cervecerías, a Issac Albéniz viajando con doce años de polizón a Puerto Rico,
donde dormía en las calles pidiendo limosnas cuando no estaba tocando por
tabernas y cafés, a Falla tocando el piano en orquestillas de fiestas populares
por el norte de Francia y Suiza en la grata compañía de «el calor, las
tartanas, el polvo, las posadas, las moscas, los oficios cantados, los bailes
que duraban hasta el amanecer», y ello cuando en España ya era muy
conocido por su estreno de La vida breve… Evoco esa otra bicoca que se
encontró Gershwin en el verano de 1913, cuando con catorce años trabajó
como pianista a cinco dólares semanales en un centro vacacional, a Luciano
Pavarotti con diecinueve años cantando como nadie las lecciones mientras
estudiaba magisterio y vendía seguros, hasta que en un concurso de la RAI
le dio por cantar Nessun dorma y lo que se aseguró fue la inmortalidad, a un
Rachmaninov con veinte años recién cumplidos y en su mochila ya obras
como la ópera Aleko y el Preludio en Do sostenido menor, aceptando una
plaza de profesor de piano en un aborrecido colegio de niñas y el puesto de
inspector en dos institutos, a Schönberg orquestando operetas al tiempo que
hacía balances contables en un banco, a Heitor Villa-Lobos tocando el
violonchelo en cafés y cines para comprarse comida, a Brahms tocando de
noche con diez añitos por los burdeles y tabernas portuarias de Hamburgo
mientras por el día arreglaba marchas para bandas municipales, a Satie
tocando con algunos años más que Brahms, frisando los cuarenta y
refiriéndose al amenizado pianístico en cabarets y teatros como el empleo
«más sucio y estúpido que existe»… La lista es de tan enojosa candescencia
que dan ganas de quemarla como muchos hicieron con su Op. 1.
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Preparado por Patricio Barros