Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | страница 365

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron sus consejos trabajé sus veinticuatro estudios (Op. 70) y estoy lejos de lamentarlo». Quien así hablaba era Edvard Grieg. Sin embargo, hubo otros que no vieron a «los grandes» con esa complacencia histórica y apreciaron sinceramente su música en relación directamente proporcional al número de llaves bajo las cuales se encontrara encerrada, entre ellos el director Wilhelm Furtwängler, que recibió las iras de Arnold Schönberg (el señor de las siete llaves por excelencia) porque la Filarmónica de Viena aún no se había dignado a tocar una sola de sus obras. Este es parte del texto de la carta: «No permitiré que una obra nueva sea estrenada en Viena. El hecho es que soy el único compositor de cierta reputación cuya música aún no ha sido ejecutada por la Filarmónica. ¡Y bien podemos dejar la cosa en ese punto!». Shostakovich entronizó su nombre de un modo muy distinto al que lo hizo Beethoven. El alemán lo hizo para imponerse; el ruso para sobreponerse, incluso para pasar desapercibido, y es que, compartiendo mundo con Stalin, al bueno de Dmitri no le quedó más remedio que emboscar las iniciales de su nombre en las partituras y dejar allí enroscada su protesta enmascarada, sus malos humos por los excesos del régimen, confiando en que por el humo no se supiera dónde estaba el fuego. En enero de 1934 (27 años) se estrenaba Lady Macbeth, una ópera que traería a Shostakovich por la calle de la amargura porque con ella se iniciaría la represión del tirano hacia su música con la excusa de su galimatías melódico y la ausencia de exaltación de los valores del pueblo; no quiero pensar cuál habría sido la sentencia del gran musicólogo de advertir los elementos autobiográficos que el autor codificó tejiendo sus iniciales por toda la partitura, asignando a «D. Sch» la nomenclatura alemana: «Re (D) — mi bemol (S) — do (c) — si (h)». Retornó Shostakovich a este sistema en los dos últimos movimientos de su Décima sinfonía, cuando ya no le hacía falta, dada la reciente muerte de Stalin, codificación quizá indicada por el temor a los resabios de la bestia, ya que con la muerte de aquel perro la rabia no terminaba necesariamente, y los 365 Preparado por Patricio Barros