Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 353
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
(muy grande a pesar de mi modestia aparente) se sentiría
herida a cada hora, al tener que mezclarme con toda clase de
celebridades que me mirarían por encima del hombro.
Eso de la patria también lo llevaba Wagner colgado al hombro como una
bandolera. Alemania, Francia, Hungría… y poco más. Así fue como propuso a
su suegro Franz Liszt el 22 de mayo de 1860 (ese día Richard cumplía 47
años) la terna musical que Dios y los hombres debían aceptar en sus
discusiones, con el aval de haber rendido ya al mundo obras como Rienzi, El
holandés errante, Lohengrin, Tanhäuser, Tristán y buena parte del Anillo.
El artículo de Berlioz [sobre Fidelio] me ha hecho ver
claramente cuán solitarios son los infelices […]. He reconocido
que el hombre que está tan ricamente dotado sólo puede
encontrar a un amigo que le comprenda en otro hombre fuera
de lo común y he llegado a la conclusión de que hoy formamos
una terna distante de cualquier otra […]. Porque somos tres
iguales. Esta terna está compuesta por ti, él y yo. Pero
debemos tener cuidado de no decírselo a él.
En aquel saco ya no cabían más, ni siquiera Johannes Brahms, de quien, por
cierto, el violinista Joseph Joachim ya decía en 1854 lo siguiente a un amigo:
Con Brahms, que vivió conmigo unos días, durmiendo en el
diván negro, no pude sentirme del todo cómodo, pese a que
nuevamente reconozco sus buenas cualidades, las que incluso
podemos considerar extraordinarias […]. Pero Brahms es el
egocéntrico más intransigente que uno pueda imaginar,
aunque él mismo no lo advierte. Todo surge de su naturaleza
vital de un modo absolutamente espontáneo, pero a veces con
una falta de consideración que hiere porque desprende
tosquedad.
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Preparado por Patricio Barros