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Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
mortaja. Y en cuanto a Serguéi Rachmaninov no me digan que el mundo
seguiría siendo el mismo sin su Segunda sinfonía, sin sus cuatro Conciertos
para piano y sin su Rapsodia sobre un tema de Paganini…
Lo que a punto estuvimos de perdernos…
Yo no sé si a las puertas de la Academia de Platón había una pila de
cadáveres amontonados por aquello de no poder entrar si no se sabía
geometría, pero el pequeño Pablo Casals a punto estuvo de quitarse la vida
con trece años por fracasar en la opción a una beca convocada por el
Ayuntamiento de Barcelona para estudiar violonchelo en el conservatorio de
París, cuya leyenda no debía de diferir mucho de la platónica. «Cuando
paseaba por las calles —narraba muchos años después a su biógrafo Juan
Alavedra— y veía a la gente hablando o riendo me decía para mis adentros:
“No saben que te vas a matar”». Advirtiendo su madre aquel fúnebre cambio
de actitud buscó y rebuscó por casa una carta de recomendación de Isaac
Albéniz al conde de Morphy, hizo las maletas y se llevó a su hijo a Madrid,
junto a sus otros dos hermanos de dos años y de cinco meses. Está visto que
la salvación a veces depende de que sepan distraerte un par de días… Pero
en este axioma siempre hay una variable de necesario concurso: que haya
alguien que esté suficientemente cerca y suficientemente atento. Ésta suerte
fue la que tuvo el director de orquesta Arthur Nikisch trabajando al frente de
la Sinfónica de Boston hacia 1895, una época en la que descolló como
entusiasta de los tríos. Me refiero a los de póker. Obsesionado como estaba
con las cartas tensó un día de tal manera la cuerda que le rompió por el
lugar más comprometido: el honor. Así fue como, impedido para asumir las
pérdidas,
decidió
quitarse
la
vida,
lo
que
comunicó
a
un
amigo,
suministrándole las señas del lugar exacto en las afueras de Boston para
que, consumada la bravata autolítica, su cadáver fuera humanamente
recogido y cristianamente sepultado. Hasta allí se desplazaron rápidamente
algunos amigos, encontrándole al pie de un árbol con una cuerda pendiendo
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Preparado por Patricio Barros