Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 346

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron mortaja. Y en cuanto a Serguéi Rachmaninov no me digan que el mundo seguiría siendo el mismo sin su Segunda sinfonía, sin sus cuatro Conciertos para piano y sin su Rapsodia sobre un tema de Paganini… Lo que a punto estuvimos de perdernos… Yo no sé si a las puertas de la Academia de Platón había una pila de cadáveres amontonados por aquello de no poder entrar si no se sabía geometría, pero el pequeño Pablo Casals a punto estuvo de quitarse la vida con trece años por fracasar en la opción a una beca convocada por el Ayuntamiento de Barcelona para estudiar violonchelo en el conservatorio de París, cuya leyenda no debía de diferir mucho de la platónica. «Cuando paseaba por las calles —narraba muchos años después a su biógrafo Juan Alavedra— y veía a la gente hablando o riendo me decía para mis adentros: “No saben que te vas a matar”». Advirtiendo su madre aquel fúnebre cambio de actitud buscó y rebuscó por casa una carta de recomendación de Isaac Albéniz al conde de Morphy, hizo las maletas y se llevó a su hijo a Madrid, junto a sus otros dos hermanos de dos años y de cinco meses. Está visto que la salvación a veces depende de que sepan distraerte un par de días… Pero en este axioma siempre hay una variable de necesario concurso: que haya alguien que esté suficientemente cerca y suficientemente atento. Ésta suerte fue la que tuvo el director de orquesta Arthur Nikisch trabajando al frente de la Sinfónica de Boston hacia 1895, una época en la que descolló como entusiasta de los tríos. Me refiero a los de póker. Obsesionado como estaba con las cartas tensó un día de tal manera la cuerda que le rompió por el lugar más comprometido: el honor. Así fue como, impedido para asumir las pérdidas, decidió quitarse la vida, lo que comunicó a un amigo, suministrándole las señas del lugar exacto en las afueras de Boston para que, consumada la bravata autolítica, su cadáver fuera humanamente recogido y cristianamente sepultado. Hasta allí se desplazaron rápidamente algunos amigos, encontrándole al pie de un árbol con una cuerda pendiendo 346 Preparado por Patricio Barros