Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 342

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron situación penosa, viviendo cada minuto con un grado de contingencia que le paralizaba musical y vitalmente. Cuenta Krzysztof Meyer que: Como el NKVD detenía a sus víctimas por la noche, a partir de entonces durante meses Shostakovich se acostaba totalmente vestido y tenía siempre a mano una maleta ya preparada para un posible arresto. No podía dormir. Permanecía acostado a oscuras, vigilando y escuchando atentamente. Cayó en una depresión profunda y tenía tentaciones de suicidarse, las cuales, con mayores o menores intervalos, no dejaría de sentir en los años siguientes. La permanente espera de lo peor dejó en su psiquismo huellas persistentes, y el pánico a perder la libertad le acompañó hasta el final de sus días. Algunos no aceptaron con ningún temple tan humillantes recensiones, llegando a bordear la tragedia tal como si la inspiración fuera un cupo cerrado que se agotara en una obra determinada, normalmente del período temprano. Ya sabemos la depresión y tentativa suicida que padeció Rachmaninov por el fracaso de su Primera sinfonía, necesitando tratamiento psiquiátrico y la inestimable ayuda del vodka para cruzar el abismo que separaba aquel opus del siguiente, ejercicio que le llevó unos tres años. Al fragilísimo Bruckner lo que le puso al borde de la bancarrota vital fue la aspiración al cargo de profesor en el Conservatorio de Viena. Abandonar a sus cuarenta y cuatro años la tranquila vida que llevaba en su amada Linz y no saber a ciencia cierta si estaría a la altura del puesto le hundieron en una espiral de inseguridad patológica que degeneró en una depresión y en la búsqueda de una salida digna al conflicto, la cual, según escribió a su amigo, el compositor y director Johann von Herbeck, sólo podía pasar por quitarse la vida. Este le respondió tratándole como a un enfermo mental. Era la única forma de que Bruckner te hiciera caso. «No hay nadie a quien debas temer, sino a ti mismo, especialmente si empiezas a escribir cartas histéricas a 342 Preparado por Patricio Barros