Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 343

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron cualquier otro, como la que hoy recibí de ti. Lejos de dejar el mundo, ¡tú debes meterte en el mundo!». Tras meses de reflexión Bruckner decidió aceptar el cargo. Decía Groucho Marx que el dinero no es importante, pero que mucho dinero ya es otra cosa. Creo que tener muy poco dinero también es otra cosa bastante distinta y convertible a un sustantivo muy concreto que el decoro me impide reproducir. En la época de nuestros clásicos la solución era alternativa: o las cartas se ponían boca abajo sobre la mesa (preferentemente sobre un tapete en una timba) o se ponían boca arriba sobre un regazo para pedir un préstamo. El 30 de julio de 1830 Robert Schumann las puso boca arriba en una larga carta a su madre escrita desde Leipzig, recién abandonados sus estudios de Jurisprudencia en Heidelberg y desequilibrado tras el sometimiento a aquella vida académica contra corriente. «Vivo como un perro… Mi cabello tiene metros de largo y quiero cortármelo, pero no puedo gastar ni un centavo. Mi piano está terriblemente desafinado, pero no puedo permitirme el lujo de conseguir un afinador. Y etcétera, etcétera. Ni siquiera tengo el dinero necesario para comprar una pistola y matarme… Tu desdichado hijo, Robert Schumann». La mayor angustia de Arthur Rubinstein en su juventud no fue la de fallar notas al piano, sino la de no poder pagar sus facturas. En Berlín cruzó la línea roja. Rubinstein fue cocinero antes que fraile, así que antes de amasar su fortuna amasó deudas, tantas que la única solución posible fue trazar un deprimente plan de fuga… hacia arriba, por lo que a los veintiún años decidió suicidarse. La falta de contratos, su penosa deambulación por las calles, la carencia de dinero y la dieta forzada («nada para el desayuno, una salchicha diminuta y un bollo seco para la comida y lo mismo para la cena») le impusieron aquel derrotero. Así lo cuenta en Mis años de juventud con un tinte de caducado dramatismo: Había yo tocado fondo. La idea del suicidio no me era novedosa; me había rondado antes, pero desde ese momento 343 Preparado por Patricio Barros