Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 314

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Programas en la mano y dinamita bajo las butacas Pero los primeros espadas de la música buscaron deliberadamente la controversia: Mahler, Debussy, Schönberg, Berg, Shostakovich… El coste emocional de un estreno fracasado resultaba largamente recompensado con la crítica destructiva, cuya función en el fondo era la de llamar la atención acerca de un fenómeno emergente, una música abruptamente desarraigada de la matriz de la tradición con sus apéndices y extremidades diseñados y preparados para marcar hitos de evolución. Un estreno siempre suponía la noticia de un nacimiento, y desde el momento en que la criatura era expelida al mundo ya daba que hablar, las esporas de la contrición estaban dispersas y ya era posible la multiplicación descontrolada de su eficacia. El estreno de El caballero de la Rosa en Italia supuso un escándalo en toda regla. Fue un 1 de marzo de 1911, en la Scala de Milán. La cosa ya empezaba con un recelo enfermizo, por cuanto al público italiano la temática le levantaba ampollas en la memoria histórica acerca de la pasada dominación austriaca y la anexión austrohúngara de Bosnia en octubre de 1908, así que, sonara lo que sonara, aquello era la crónica de una batalla anunciada. En el primer acto el público estuvo contenido, relajado en las formas; incluso Strauss salió a saludar tres veces a su conclusión. Pero el estallido se produjo en el segundo acto, cuando el barón Ochs reconoció a ritmo de vals que para él ninguna noche resultaba excesivamente larga en compañía de una preciosa joven. En aquel momento los espectadores de las tribunas altas se tomaron el vals como un agravio intolerable y arrojaron sobre el patio de butacas multitud de octavillas entre silbidos y voces. Strauss corrió aterrorizado al escenario, ya que el tercer acto estaba plagado de minas, o sea, de valses. Después vino lo que canta la falsa criada Mariandel en su coqueteo con el barón Ochs: «Hermosa música», dijo. Esta inocua apreciación fue interpretada por alguien de la galería como un desafío y sin dudarlo aportó su réplica: «¿Hermosa música? ¡Estúpida más bien!». 314 Preparado por Patricio Barros