Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 312
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
la gente salía divertida del teatro». Carta de Puccini a su amigo Camillo
Bondi un día después del estreno: «Con el ánimo triste pero imperturbable
tengo que comunicarte que he sido linchado. Estos caníbales no han
escuchado ni una sola nota. ¡Qué orgía de espantosa locura, llena de odio!
Pero mi Butterfly sigue siendo lo que es: la ópera más sentida y más
expresiva que he escrito». Puccini terminó por saber que aquel circo se había
montado con la contratación de claqués para torpedear un éxito seguro, todo
orquestado por Edoardo Sonzogno, un editor rival de Ricordi. A pesar de esto
último Puccini sometió la ópera a una poda considerable, suprimiendo frases
enteras y reescribiendo otras, con el resultado de la desaparición de
trescientos compases en la reducción de piano. Reestrenada en el Teatro
Grande de Brescia en mayo de 1904 conoció un éxito clamoroso, hasta el
punto de tener que salir a escena diez veces. A pesar de que en 1906 fue
representada en Budapest y al final fue llamado unas cuarenta veces a
escena, en 1907 se decidió por otra revisión, la hoy conocida, en la que aún
eliminó 474 compases de la versión de Brescia.
Si algo era imposible hacer con el público italiano era engañarlo, y de hecho
ya vimos qué pasó con la colada de rondón de La bohème en las mismísimas
faldas
de
Butterfly.
También
Vincenzo
Bellini
tuvo
que
soportar
el
espectáculo de ver cómo se pasaba su ópera Beatrice di Tenda no por la
máquina de contar dinero, sino por la de moler grano. Beatrice llegó un año
y medio después de la triunfal Norma, pero su estreno fue un inesperado
fracaso. Parte del público ya empezó a silbar antes de subir el telón como
forma de hacer saber a Bellini que pondrían la trompa de Eustaquio y todos
los instrumentos que Eustaquio aún guardase en cada nota que allí sonara, y
así ocurrió que cuando había algún fragmento que sonaba a la otra el público
gritaba ¡Norma! en voz alta y llamaba «tramposo» e «imitador» a Bellini.
«Llegué a pensar que estaba en una feria», escribió nueve días después,
rumiando todavía el fracaso.
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Preparado por Patricio Barros