Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 311
Historia insolita de la musica clasica I
www.librosmaravillosos.com
Alberto Zurron
el lenguaje de los números. De las cifras para ser más exactos. Llegar al
público a través de la música no sólo debía ser mérito de la música, sino
también del autor, y Puccini olvidaba a menudo que aquella alianza tenía
doble lectura según estuviera escrita en inglés o en italiano. En América
pisaba el puerto y lo demás se le daba por añadidura. En Italia era pisar un
teatro y se le rebajaba cualquier añadido, y es que, a fin de cuentas y para
desgracia del músico, cuando los espectadores tomaban asiento en Italia
eran los que estaban y estaban los que eran.
Madame Butterfly. Drama en tres actos. Scala de Milán. Un previsiblemente
glorioso 17 de febrero de 1904. Aunque en los ensayos generales el público
se había deshecho en halagos hacia la obra, Puccini, experto cazador como
era, cometió un error imperdonable en el oficio de la cinegética: vender la
piel del oso antes de cazarlo. Ya en el primer acto fue pillado en pecado de
autointertextualidad por varios espectadores avezados cuando, cantando
Butterfly el tema Siam giunto, se desataron en gritos advirtiendo al resto del
público que aquello era de La bohème. Pero en el segundo acto ya se
cayeron definitivamente los palos del sombrajo. Cuando en un momento
dado Cio-Cio-San presenta al cónsul americano Pinkerton el hijo común fruto
de su pasado encuentro amoroso, varias voces entre el público dieron una
inquietante voz de alarma: «¡Es el hijo de Toscanini!». Aquella originalidad
era sólo aparente, dado que la soprano Rosina Storchio había tenido un
romance con el director italiano el año anterior que ya era de dominio
público. En otra parte de la ópera, en concreto al final de la noche de vigilia
de Cio-Cio-San, en la que Tito Ricordi había sugerido a Puccini que se
escuchara una imitación del canto de los pájaros recibiendo la alborada, el
público se mostró muy participativo, ya que se unió con las más variadas
onomatopeyas del reino animal. Crítica de la revista Musica e musicisti:
«Silbidos, griterío, voces, risas, chillidos, risas burlonas entre las peticiones
de un bis para animar todavía más a la muchedumbre. Así recibió el público
la nueva obra del maestro Puccini. Después de semejante algarabía infernal
311
Preparado por Patricio Barros