Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 306

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron músicos estaban mucho más pendientes de los planos del Musikverein buscando las salidas de emergencia que de la puerta principal que Mahler se preocupaba por abrirles desde la tumba; el caso es que algunos espectadores interpretaron la llegada del presidente como un insulto y quisieron asaltar el escenario, lo que él evitó con una bofetada al primero que lo hizo. En aquel momento buena parte del público se encrespó y, esta vez sí, abordó el escenario, momento en que los músicos huyeron en desbandada. Vaya, ni en los momentos más estelares del Parlamento chino… Haciendo amigos… La primavera y Stravinski hicieron muy buenas migas: Stravinski consagró a la primavera y la primavera consagró a Stravinski, ello en un estreno que quedará para siempre como el adalid de la polémica por antonomasia. Año 1913. Teatro de los Campos Elíseos de París. Una mezcla visceral de sensualidad, sexualidad, pasión musical y torridez danzante. No se podía pedir más. Stravinski se habían propuesto entrar en el mundo de la geometría musical con las derivadas más complejas y, sin embargo, su éxito había sido el fracaso de aquella iniciativa, porque al final todo se quedaba en una aritmética muy maniquea: lo que la Consagración había enseñado era a sumar y a restar; o se estaba a su favor o contra ella, o generaba fervientes adhesiones o briosas sustraciones. No había más. Se siguiera el camino que se siguiera todos ellos conducían al ombligo del compositor. Cuenta sir George Solti cómo había conocido en Londres a la octogenaria Sybil, marquesa Cholmondeley, quien había asistido al clamoroso estreno de todos los estrenos. Al parecer había tal nivel de griterío en las gradas que se hacía casi imposible oír la música, aunque la peor parte se la llevaron los bailarines, sostenía la marquesa, dado que muchos espectadores se subieron al escenario para atacarles con sus paraguas. El propio Stravinski recordaba aquella bronca velada en su libro Expositions and developments: 306 Preparado por Patricio Barros