Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Página 290
Historia insolita de la musica clasica I
www.librosmaravillosos.com
Alberto Zurron
las cartas de navegación. Pronto comprobaron que podían intercambiárselas
sin por ello cambiar de pasiones. Fue un hechizo mutuo.
Según se iba entusiasmando —narra el pianista en Mi larga
vida—, me contaba historias de su juventud que sonaban más
a Julio Verne que a nada remotamente verosímil. Pretendía ser
el descubridor del alma recóndita de Brasil. «Oí las voces de
las tribus salvajes del Amazonas. Durante semanas enteras
viví en las selvas del Matto Grosso para captar las melodías de
los caboclos. Frecuentemente me expuse a graves peligros,
pero no me importó». Todo esto lo refería con la más firme
convicción, con aquella voz de tesitura elevada y en su
atropellado
francés,
con
el
apoyo
de
gesticulaciones
verdaderamente gimnásticas. Más tarde me enteré de que, en
verdad, había viajado por todo Brasil, recogiendo mucho
material folclórico. Durante el café, mientras fumábamos
grandes habanos, nos hicimos amigos.
Una escena cualquiera
Se desangró los dedos y el alma tocando hasta que llegó el sonido final (pero
no necesariamente el más alentador) que era el aplauso, se abisagró por la
mitad saludando al público, hizo varias entradas y salidas al escenario,
resistió la mirada contra la luz del foco central para que todos repararan en
los estragos del combate que acababa de librar, en el camerino dio la mano
con hastío y firmó autógrafos con aire distraído, cuando cerró la puerta a los
intrusos cruzó impresiones con su asistente personal, se cambió la ropa de
ganar dinero por la de perderlo, hizo llamar a un taxi y antes de entrar en su
hotel decidió pasear por los alrededores, inhalar la savia de la noche, se
acodó sobre un puente, evocó los juegos de agua en la villa d’Este y con un
trémolo digitado en la mano derecha se fue caminando (ahora sí) hasta las
puertas del hotel, dejó tras ellas los ruidos de la ciudad y acarició por los
290
Preparado por Patricio Barros