Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 267

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron shock al escuchar Harold en Italia, una obra encargada por él mismo años atrás y recibida por entonces con absoluta indiferencia, desaire que remedió entregando a Berlioz su famoso cheque de veinte mil francos (unos 60.000 euros actuales, calcula Harold C. Schönberg), dinero que le posibilitó un desahogo de tres años y la concentración necesaria para componer su Romeo y Julieta. Así cuenta Berlioz en sus Memorias aquel maravilloso acto de sometimiento: Yo estaba extenuado, cubierto de sudor y tiritando de frío cuando Paganini apareció con su hijo Achille, a la entrada de la orquesta, y se me acercó gesticulando con vehemencia. A causa de su enfermedad de garganta, que más tarde le causó la muerte, había perdido la voz. Sólo cuando estaba en una habitación donde reinaba silencio completo su hijo podía oír o, mejor dicho, adivinar lo que decía. A una indicación suya el niño, que estaba de pie sobre una silla, acercó el oído a la boca de su padre y escuchó atentamente. Luego bajó Achille de la silla y dirigiéndose a mí me dijo: «Mi padre me manda que le asegure que nunca en la vida le ha causado tanta impresión ningún concierto, que su música le ha cautivado y que, por pudor, no se arrodilla ante usted para darle las gracias». Al oír estas palabras hice un ademán de duda y de turbación, pero Paganini me agarró del brazo y reuniendo la poca voz que le quedaba dijo: «¡Sí, sí!». Me arrastró hasta el centro del escenario, donde había todavía muchos músicos, se arrodilló y me besó la mano. Cuando en 1927 Arthur Rubinstein viajó a Brasil ya era un célebre intérprete de cuarenta años mundialmente reconocido, mientras que Heitor Villa-Lobos, sólo un mes más joven que él, era una auténtica revelación musical… ¡en su círculo de amigos! Pero aquel círculo a Rubinstein le quemó como el fuego. 267 Preparado por Patricio Barros