Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 235

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Louÿs: «No podemos eliminar los besos de una boca o las caricias de un cuerpo con una simple goma de borrar. ¿Te lo imaginas? Resultaría un gran invento, una goma de borrar que hiciera desaparecer las huellas del adulterio». El ruido y… la furia Tan difícil como hallar en el siglo XIX una casa con materiales ignífugos era encontrarla con un adecuado y suficiente aislamiento acústico que permitiera a su morador pasar a la Historia por su obra y no por antológicas cefaleas. En el caso del ruidoso Beethoven los desafortunados fueron sus vecinos, pero en el de Schumann bien podemos decir que sus primeros enemigos no fueron imaginarios, sino reales, muy reales, los peores que puede echarse un compositor con la goma ciñendo su vena creadora: los decibelios. Si a ello añadimos que en 1852 su prole ya sumaba seis hijos y que sus facultades creadoras ya estaban notablemente mermadas podemos entender que su estancia en Düsseldorf durante buena parte de ese año fuera harto tormentosa por culpa de aquellos enemigos insufribles. Cuando en el verano de aquel año la familia se alojó en una gran vivienda de la Herzogstrasse Robert se sintió como Jesús crucificado entre los dos ladrones, porque a un lado de la pared vivía una familia inglesa cuyos hijos aporreaban de continuo el piano y al otro se ejercitaba una cuadrilla de obreros que rehabilitaba la casa con una sucesión en staccato de martillazos y gritos perfectamente sincronizados. Para triangular su satisfacción un grupo de peones empedraba la vía pública frente a la fachada de su casa. Los Schumann hubieron de sufrir aquella situación durante más de seis meses antes de huir por fin a una casa de dos pisos frente a la Karlsplatz. Giacomo Puccini también hubo de poner pies en polvorosa en diciembre de 1921, lo que supuso su muerte espiritual tres años antes de la física. Se las había prometido muy felices en su pequeña mansión ubicada en la pacífica villa de Torre del Lago, sin un ruido, sin una falsa alarma, sin vecinos 235 Preparado por Patricio Barros