Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 229
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
Quizá la muerte más estúpida en los anaqueles de la música haya sido la de
Charles Valentin Alkan, desnucado al caerse de una escalera mientras
intentaba coger de la estantería el Talmud, si bien Jeremy Siepmann
sostiene que esta versión es «completamente falsa». La experiencia nos
demuestra que hay libros malditos al igual que también hay piezas malditas,
como aquella con la que a Louis Moreau Gottschalk se le ocurrió desafiar al
destino, Morte!, de elaboración propia. A mitad de la pieza se desplomó
sobre el escenario, falleciendo poco después de una peritonitis cuando
andaba de gira por Río de Janeiro.
Grandes lágrimas para pequeños ataúdes
Pero la mala suerte rizaba su rizo más trágico cuando lo que se perdía no
eran unas partituras en la estación de tren o dos semanas de ensayos por un
ataque de gota, sino esa respuesta eterna de nuestras entrañas que son los
hijos. En algunos casos esas respuestas eran devueltas descarnadas y se
reencarnaban en una sola pregunta: ¿por qué? Así la formuló a Dios Giacomo
Meyerbeer en un par de ocasiones, sin más mejillas que poner, cuando tras
casarse con su prima hermana en 1827 (36 años) vio cómo sus dos hijos
pequeños
morían uno
tras
otro,
hallando
después
consuelo
«en
la
composición de cantos religiosos y en el estudio de la vieja música de iglesia.
Sólo ella podía dulcificar mi profunda pena. No pensaba ya en escribir
óperas». Por fortuna, Meyerbeer superó la noción teresiana de que sólo Dios
basta y le sobró «agilidad ontológica» (Salvador Pániker) para escribir un
puñado de operas inmortales. Otros dos hijos se le fueron a uno de los más
grandes de Francia: Saint-Saëns. 1878 fue para él el annus terribilis que
marcó un antes y un después como de repente pasan a llamarse tus hijos
cuando los ves agonizar sin batuta que hacer romper contra los dioses para
imponerles un da capo milagroso. André se cayó por una ventana y Jean
murió por la acción de una enfermedad infantil.
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Preparado por Patricio Barros