Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 206

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Toscanini también amaba la perfección y eso tenía un precio, sólo que quienes lo pagaban eran los que estaban a su alrededor. Él se limitaba a calmarse, desdoblar el pañuelo (con mucho esfuerzo), limpiar en la escena de su furia las gotitas de sangre (nunca eran suyas) y recoger los frutos (le encantaba podar). En febrero de 1930 Prokófiev (38 años) y Toscanini (67 años) coincidieron en Detroit. El ruso, tremendamente expectante, fue a ver uno de sus ensayos y esto fue lo que recogió en su diario: «Se excitaba, perdía la batuta y gritaba a la orquesta: vergogna! (¡vergüenza!)». Su esposa Lina, que le acompañó en la visita, no estaba menos alarmada: «Eran músicos excelentes, pero él, a pesar de todo, les decía: “¿Qué es eso? ¿Son ustedes músicos o qué? ¡Tocan como perros!”». En un momento del ensayo se sentó en un escalón que llevaba al escenario, metió su cabeza entre las manos y dijo: «¿Qué puedo hacer? Ustedes no hacen música». Luego les obligó a tocar a cada uno por separado. Un ente afable como era Shostakovich debía aborrecer necesariamente el carácter del italiano: «Creo que es injurioso, no delicado. Chilla y maldice a los músicos y monta escenas de la manera más vergonzosa. Los pobres músicos tienen que sufrir resignadamente todo ese disparate o ser despedidos». Sin embargo, los que asistían a aquel fuego cruzado desde las trincheras se lo pasaban en grande. Cuenta Georg Solti lo gozoso que resultaba ir a casa de Bruno Walter, servirse té con pastas, colocar un disco en el plato y ponerse a cotillear. Un día tocó la grabación de un ensayo de Toscanini, y al parecer aquello se parecía más a una psicofonía que a otra cosa. Los ataques de ira del maestro —cuenta Solti en sus memorias— le parecían divertidísimos [a Walter], sobre todo 206 Preparado por Patricio Barros