Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 201

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron en los tabloides de Múnich, hasta el punto de que el primer ministro hubo de sugerir al rey que tanto Wagner como Von Bülow abandonaran inmediatamente la ciudad tras el estreno. Pero si ya dolían los puntapiés a las obras ajenas, los guantazos a las propias eran recibidos como retos a un duelo. Ahí no había vuelta de hoja: o se tocaban tal como venían escritas o la mano justiciera del autor te cerraba la partitura sobre la cabeza y hacía correr con toda justicia una cremallera. La cantante Maggie Teyte guardaba evocaciones muy entrañables de las visitas (musicales) que Debussy solía hacerle en su casa: Recuerdo un día que un acompañante muy famoso fue a mi casa para ensayar algunas de sus canciones conmigo. Este pobre hombre a lo sumo había tocado un compás cuando Debussy lo rodeó y casi lo tiró del taburete del piano. Estaba blanco de furia, y sólo después de haber explicado cómo quería que se tocara ese compás de apertura se quedó tranquilo. Los mismos accesos de ira sacudían a Prokófiev con aquellos atropellos a la propia obra, una forma de infidelidad que era la más imperdonable de todas las conocidas. En torno a marzo de 1927 (35 años) el mítico David Oistraj (18 años) interpretaba como solista en el Teatro de la Ópera de Odesa su Concierto para violín nº 1. El Andantino había salido a pedir de boca, pero al llegar al Scherzo la boca del compositor pidió lo inesperado cuando, sin importarle la presencia del público, saltó al escenario como una fiera y, tras interrumpir el concierto, le enseñó a Ostraij a base de palmadas y pisotones cuál era el ritmo correcto que debía imprimir al movimiento. Batutas como espadas Cuando en 1932 Vicente Aleixandre lanzó al mercado su poemario Labios como espadas hubiera prescindido de metáforas y centrado mejor el título de haber visitado a ciertos directores en sus feudos. Cuando se habla de 201 Preparado por Patricio Barros