Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 200

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron teclas o rastros de cola de embalaje en el mecanismo. ¡Qué va! Era ni más ni menos… ¡el nombre de la propia firma pianística! Le hervía la sangre cada vez que la veía allí grabada, pero recursos nunca le faltaron para solucionar el problema a su manera. Una vez se encontró una etiqueta colgando y la arrancó de un manotazo, con lo que dejaba bien claro que de técnica pianística Herr Von Bülow era por entonces uno de los iconos mundiales indiscutibles, pero de merchandising no tenía ni la más remota idea. «Yo no soy un anuncio ambulante», solía aclarar. No puedo imaginarme hoy día a determinados futbolistas de élite arrancándose de las camisetas sus logos en plena rueda de prensa, créanme, pero esto era lo que por entonces Von Bülow practicaba en conciencia. En otra ocasión vio la terrible marca impresa en el bastidor del piano y se hizo de inmediato con una navaja para rasparla hasta hacerla desaparecer. Con arranques como aquel no es de extrañar que Cósima Liszt hubiera roto su matrimonio para irse a los brazos de alguien mucho más sensible como era Richard Wagner… Sólo hay que leer el apunte de su Diario el 11 de julio de 1869: «[Richard] piensa en las escenas que presenció cuando Hans llegaba a pegarme, y dice que se sintió espantado ante la indiferente calma con que yo las había soportado». En fin, la cosa llegó a su clímax cuando en un concierto de Nochevieja en Nueva York inspeccionó el piano hasta dar con la señal de la bestia, momento en el cual explotó de ira y ordenó que se le cambiase aquel piano por otro donde no hubiera rastro de ella. A lo mejor hasta le dieron un Steinway… Está por ver si al final de la gira aquella fobia le restó algún dígito a su cheque. Los espectadores no salían mejor parados bajo el filo de su desprecio que aquella prestigiosa marca bajo el de su navaja. Hallándose junto a Wagner en Múnich para dirigir Tristán un 3 de mayo de 1869 (39 años) se decidió ampliar el foso del teatro suprimiendo la primera fila del patio de butacas, pero un empleado se opuso a la medida, lo que mereció el siguiente comentario de Von Bülow: «Pero ¿qué importa que un par de docenas de cochinos perros tengan o no sitio en la sala?». Aquello corrió como la pólvora 200 Preparado por Patricio Barros