Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 193
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
muerte al desviar uno de sus botones una certera estocada de Mattheson.
Aquello fue demasiado. Terminaron por mirar a su alrededor y comprender
que el mundo sí era lo suficientemente grande para los dos, así que se
reconciliaron e incluso Mattheson llegó a cantar el papel de tenor en la
primera ópera de Händel, Almira.
Hay pocas cosas tan placenteras como salir a tomar una copa o un café con
un buen amigo para diagnosticar las cosas más esenciales y las más
superfluas de la vida. Pero si quedabas con un tipo como Alexandr Scriabin
te la jugabas, siendo lo más inteligente llevar hecho de casa un planning
cuidadosamente elaborado acerca de los temas permitidos y los temas
prohibidos,
procurándose
no
sacar
estos
bajo
ningún
concepto.
Un
veinteañero Arthur Rubinstein desconocía esta consigna de la normativa para
la prevención de riesgos laborales cuando el compositor arregló con él un
primer encuentro en el Café de la Paz, en París. No bien el camarero dejó
sobre la mesa té y pasteles el por entonces ya excéntrico ruso preguntó a
bocajarro al polaco quién era su compositor favorito. Rubinstein erró el tiro,
cuando tan cerca tenía la diana, y le respondió con pasión: «¡Brahms!».
Entonces Scriabin golpeó la mesa con el puño y la reacción posterior la narra
Rubinstein en su Autobiografía:
«¿Que qué? ¿Cómo puede gustarle a usted la obra de ese
terrible compositor y a la vez la mía? ¡Cuando yo tenía su edad
era chopiniano, luego me convertí en wagneriano, y ahora no
puedo ser más que scriabiniano!». Y hecho una furia tomó su
sombrero y salió del café dejándome atónito y con la cuenta
por pagar.
Scriabin o la cólera de los dioses, ya que supongo hablaba también por boca
de Chopin y Wagner. Con estos tipos había que medir las palabras con la
misma sincronía que ellos mismos utilizaban para medir los compases,
porque de lo contrario hacían contigo lo mismo que hacían con las sobras en
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Preparado por Patricio Barros