Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 192

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron exacerbada hacia la perfección de lo por crear y el perfeccionamiento de lo creado. En tales casos las explosiones de cólera eran tan insanas para el que activaba el dispositivo como para los que estaban a su alrededor y recibían el impacto de la metralla, por lo general en régimen de subordinación y hasta de miedo insuperable, que, por cierto, es una de las eximentes del código penal de cualquier Estado que se precie. Si además tratamos de asignar un determinado subperfil a los músicos engranando conceptos tales como carácter, personalidad y temperamento, debiendo decidirse por alguno de ellos cuando sus límites son tan difusos, es para irse con la música a otra parte. Resumiendo. Hay quien no tiene la suficiente personalidad y por ello ha de fabricarse un carácter, dado que aquella fluye, mientras que este se impone de golpe; por contra, hay quien posee de aquella personalidad la suficiente como para evitar suplantarla por un carácter que se hace pasar por una personalidad artificiosa, poco creíble, excesiva y errática en sus decisiones, al no contar con la sensibilidad, la inteligencia emocional y la intuición. Decía Hölderlin que los seres más interesantes suelen encontrarse en las fronteras. En cuanto a los músicos, los más interesantes son los que estaban… ¡al borde del infarto! Hipertensiones ejemplares en vidas ejemplares Legendario era el temperamento colérico de Händel. Con dieciocho años viajó a Hamburgo y allí trabó amistad con el compositor Johann Mattheson, tres años y medio mayor que él. Representándose una ópera de este, Cleopatra, Mattheson no debía de estar muy satisfecho con el papel que desempeñaba su amigo en el podio y, a la vez, en el clavicordio, así que le pidió que se retirase y le dejase su puesto, aun cuando Mattheson se estaba encargando de cantar uno de los papeles principales. Händel no aceptó aquella propuesta (que seguramente había sido formulada para no admitir negativas) y terminaron por enzarzarse en una discusión, saliendo del teatro y batiéndose a espada, queriendo la suerte que Händel se librara de la 192 Preparado por Patricio Barros