Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 181

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron componer una décima sinfonía, dado que no había peor y más maléfico número que ese llevado al telar sinfónico: Beethoven, Schubert, Bruckner… ¡y hasta Vaughan Williams, que terminó su Novena sinfonía unos meses antes de morir a los ochenta y seis años! (Por cierto, ¡menuda irresponsabilidad componer una Novena a esa edad!). Mahler lo sabía, sabía que llegar a la novena supondría certificar su propia defunción, pero crear era algo tan inferior a sus fuerzas como superior a sus temores, de manera que se puso inmediatamente con la Décima para cruzar lo más pronto posible aquel Rubicón. Resultado: el puente se le descompuso bajo los pies cuando sólo llevaba dos movimientos esbozados. Tras la muerte de Mahler el propio Walter dirigió los estrenos póstumos de Das Lied von der Erde (La canción de la Tierra) y la Novena, pero se negó en redondo a posar sus ojos en la partitura de la Décima, al tiempo que Arnold Schönberg, amigo y admirador mahleriano, defendía en público aquella superstición como si su refutación estuviera fuera del alcance de las ciencias conocidas. Para él, Mahler era un héroe inmolado para hacer más bello el mundo del futuro: La Novena es un límite. Aquel que desee ir más allá debe morir. Es como si en una Décima se nos pudiera decir algo para lo cual no estamos todavía preparados. Aquellos que han escrito una Novena han estado demasiado cerca del más allá. Quizá podrían resolverse los acertijos del mundo si alguno de los que los conocieran fuera a componer una Décima, pero probablemente esto nunca suceda. Teniendo en cuenta que Schönberg murió en 1951 y que Shostakovich completó y estrenó su Décima en 1953 estamos en condiciones de pensar que el vienés accedió a los misterios del más allá un par de años antes de lo que él hubiera deseado… Arañarás a tu prójimo como a ti mismo 181 Preparado por Patricio Barros