Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 177
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
hablar, sino rompiéndoles el corazón. En carta del 27 de marzo de 1971 (38
años) confesaba a uno de ellos:
Estimada Srta. Edwards:
Muchas gracias por su nota y por la invitación para que
nombre mis restaurantes favoritos y las especialidades de
cada uno. Me temo, sin embargo, que ha ido a dar con la
persona equivocada para esta tarea; soy más bien todo lo
contrario a un gourmet, mi indiferencia hacia la comida es casi
total y, de hecho, si llega el día en que toda la experiencia
alimenticia pueda reducirse a una práctica pastilla yo seré el
primero en huir de los restaurantes como de la peste.
Dos años después Gould seguía firmemente atado al mástil de su barca sin
dejarse seducir por aquellas sirenas afónicas que eran sus procesos
gástricos. En carta del 20 de enero de 1973 a Virginia Katims, esposa de
Milton Katims, director de la Orquesta Sinfónica de Seattle, se reafirmaba en
su anafilaxis gastronómica:
Soy
totalmente
indiferente
al
proceso
alimenticio
y,
sinceramente, apenas soy capaz de abrir una lata. Además,
fundamentalmente veo la comida como una molesta pérdida
de tiempo (por cierto, en la última década me he vuelto
prácticamente vegetariano) y sin duda me alegraría de que se
inventara
la
posibilidad
de
recibir
todos
los
nutrientes
necesarios mediante la mera ingesta de X pastillas al día.
Añorado Gould… La aritmética fue ferozmente infalible con él, ya que
precisamente la ingesta de X+1 pastillas diarias fue lo que le llevó al omega
(la Z) de su vida.
Pocos compositores hubo tan enrevesados como Manuel de Falla. Si Pablo
Neruda miraba a la luna y le inspiraba hasta el punto de poder escribir los
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Preparado por Patricio Barros