Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 176

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Si pesáramos en una balanza las fobias y las filias que concitó Richard Wagner ya se sabe que el artilugio habría oscilado más que una veleta a medida que los unos y los otros hubieran depositado su voto en los platillos. Franz Strauss era un musiquillo de segunda fila que pasaba desapercibido como trompista en la orquesta de Von Bülow, pero no como padre de Richard Strauss, habiéndose negado a levantarse de la silla al día siguiente de la muerte de Wagner cuando todos fueron conminados por su director, Hermann Levi, a rendirle tributo poniéndose en pie. Franz odiaba a Wagner sin disimulo, hasta el punto de que para él las armonías del Tristán resultaban mucho más adecuadas para la carta de un restaurante que para una partitura, ya que las juzgaba «monótonas como una dieta continuada de mayonesa de langosta». La arrogancia de Debussy no le impedía dejar impagadas sus facturas sin temor al fuego de la condenación eterna, un calor a cuya protección se abrazaba cordialmente. Uno de sus deudores más recalcitrantes era su sastre, que, compadecido por la pobreza del músico, le hizo un traje completo a medida con la única condición de que se lo pagara cuando fuera famoso. La fama le llegó años después, ciertamente, pero Debussy calculó los que habían pasado, luego consultó en el Code de procedimiento civil francés la prescripción de las deudas y, satisfecho con el legislador, se olvidó para siempre de su sastre. Comer fuera de casa suponía para algunos someterse a un ritual de lenta degollación. Soltero vocacional como era, Glenn Gould tiraba habitualmente de restaurantes, pero como tampoco en ellos se encontraba especialmente a gusto uno entiende al final por qué durante toda su vida se dirigió a la farmacia y no a los supermercados cuando había de aprovisionarse para sobrevivir. Por correspondencia, Gould era un tipo cordialísimo, mucho más cuando no ponía cara a su interlocutor, y así es como agradecía el interés de sus admiradores por conocer sus restaurantes favoritos: no rompiendo a 176 Preparado por Patricio Barros