Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Página 157
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
Cuando el espartano Charles Ives necesitaba escuchar la radio debía hacerlo
en casa de su vecina. En la fotografía aparece con su esposa Harmony,
quien, a pesar de sus rarezas, le fue leal hasta el fin de sus días.
Si a Prokófiev le obsesionaba perder el tiempo fuera de los restaurantes, al
pobre Gershwin le deprimía perder el pelo, generando en él un temor que lo
acongojó en los últimos meses de vida, alopecia que se evidencia en las
fotografías de esa época. No sé si llegó a tratar la cosa con el pianista Joseph
Hoffmann, pero alguien le habló de una máquina que hacía milagros para
detener la caída de pelo estimulando el fluido sanguíneo mediante un
bombardeo de tenues descargas eléctricas, así que adquirió el último
modelo, un armatoste parecido a una nevera del que salía una manguera
que conectaba la bomba interior a un casco de metal que Gershwin se
acoplaba a la cabeza media hora diaria mientras un tumor se le abría silente
paso por el cerebro, succionándole el habla, los recuerdos y la concentración.
Pero en aquel momento lo que mandaba no era el electroencefalógrafo, sino
el espejo, y Gershwin, como cualquier treintañero, aspiraba a ser tan bello
como su música. A Robert Schumann, mucho más que su pelo, le
preocupaba
perder
su
carácter,
aunque
para
ello
había
antes
que
encontrarlo, y en tal caso nada mejor que una máquina rastreadora. Lo malo
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Preparado por Patricio Barros