Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 155

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron puede desacoplarse de ella sin pérdida alguna al entrar en colisión con la atmósfera. Cierto día un compositor vienes le preguntó por qué razón jamás había pisado ese género y él le respondió que para componer una ópera sería necesario «poseer cierta cantidad de estupidez, y yo siento que no tengo la suficiente». Fóbicos de alto rendimiento Ya hemos visto como a algunos, por ejemplo a Brahms, les enloquecía hacer turismo en sus giras para así conocer los arquetipos de las ciudades, sus rasgos distintivos, sus rimbombancias históricas, mientras que para otros, como Fritz Kreisler, el acto de cruzar fronteras era un acto rigurosamente ilógico que sólo se justificaba por un fin: el de ganar dinero. Había una tercera clase de viajeros: los que evitaban todo viaje por lisa y llana pereza. Charles Ives estaba entre ellos. Su lugar estaba en Nueva York o en West Redding; en pocos más. Y a veces ni siquiera allí. Cuando se estrenó su Segunda sinfonía con la Filarmónica de Nueva York el compositor ni apareció por el teatro, contentándose con escuchar el concierto en diferido una semana después en casa de una vecina, ya que él no tenía radio. Prokófiev no carecía de singularidad cada vez que hacía sus maletas. Cuando se iba de turismo procuraba no perder tiempo visitando monumentos y bagatelas. Escribe en sus Memorias el compositor Nikolai Nabokov cómo a Serguéi: No le interesaban los museos, ni los castillos, ni las catedrales. Dado que debíamos mantener lo que él llamaba un ritmo correcto y otras normas más, su cara cobraba un aspecto totalmente impenetrable o indiferente si se quebrantaba alguna de ellas. Lo único que dijo de la catedral de Chartres fue: «Me pregunto cómo lograron colocar las estatuas a esa altura sin que se cayeran». Pero cuando ponían en sus manos la carta de un restaurante se transformaba […]. 155 Preparado por Patricio Barros