Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 153

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron una música cenagosa en la que se exageran los peores defectos de Richard Strauss por una persona que no posee ninguna de sus cualidades». Conocer la Sonata para piano nº 3, Op. 58, de Chopin cambió para siempre todo el concepto que Glenn Gould tenía sobre la música del polaco…, pero creo que no como ustedes piensan. En una entrevista que le hizo el crítico musical Tim Page en el otoño de 1981 (un año antes de su muerte, por tanto), a la pregunta de si alguna vez grabaría un disco de Chopin contestó con el corazón (infartado) en la mano: «Toqué el Op. 58 cuando era más joven, sólo para ver como era al tacto. No era muy bueno, así que nunca más me molesté en volver a tocar a Chopin». A Shostakovich le ocurrió que a partir de cierta fecha nunca más se molestó en escuchar sus propias obras. Lo aborrecía, le sacaba de quicio, temía encontrar tras una nota un error no percibido antes, haber engendrado un pequeño monstruo que, dadas sus dimensiones, ya no se pudiera triturar en el vientre de la partitura. En la primavera de 1943 la escritora armenia Marieta Shaguinian recogía en su Diario estas declaraciones del compositor: […] Tengo la impresión de encontrarme realmente en un tiempo de espera… Esto se lo digo sólo a usted y le ruego que no se lo comunique a nadie. Usted es la primera a quien se lo confieso. Siento aversión por mi propia música. No quiero escucharla. Usted sabe que para un músico es una gran suerte poder escuchar sus propias obras […]. En este momento no soporto ninguna ópera, no representa para mí más que un simple accesorio. Lo dramático de esta confesión es que no la hizo un viejo con el cupo creativo felizmente repleto, sino un viejo gastado en un cuerpo de treinta y siete años alentado por un espíritu de muchos más. Después de la antipatía por su propia obra, para Shostakovich ocupaba el segundo lugar en el podio la obra completa de Puccini, que le parecía insoportable. Su segundo 153 Preparado por Patricio Barros