Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 149

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron eso es algo maravilloso!». Chaikovski practicó la vil institución durante muy poco tiempo, pero el suficiente para entender que la convivencia con una mujer no era una comunión de sentimientos, sino de acidez de estómagos. Hasta tal punto llegó a aborrecer a su esposa una vez separado de ella que su sola representación mental le inspiraba pentagramas de pústulas y no de notas. Sólo muchos años después de su separación empezó a sentir por ella algo parecido a una conmiseración que, a decir verdad, no pasaría por el filtro de la ortodoxia cristiana: «A pesar de todo, aún del hecho de que es el peor pedazo de basura que hay en el mundo, me da pena de ella. No tiene suerte, la pobre». Arthur Rubinstein era bastante más sutil. Amaba la filosofía y la vida, pero nunca por separado, y es que su filosofía de vida era una en la que sólo había acertado un filósofo veintitrés siglos atrás: la diversión, cuyo padre era Epicuro de Samos. En una entrevista que se le hizo en el Hotel Palace de Madrid en 1944 se le preguntó a bocajarro si estaba enamorado. La respuesta era obvia, porque siempre la llevaba en la punta de su lengua pecadora: […] Tengo horror al matrimonio; si algún día recibe usted la noticia de que me he casado puede asegurar que me he vuelto loco. Para un artista el matrimonio es nefasto. Quiero levantarme cada día con un alma (¡clarísimo eufemismo de la censura franquista!) distinta, esperando nuevas sensaciones, y casarme es… renunciar a todo el resto de la existencia. Bueno, por entonces Rubinstein tenía treinta envidiables años, y a esa edad, tirando más de Empédocles que de Bob Dylan, la respuesta casi nunca está en el aire, sino en el fuego. Libros y música: el orden de los factores no altera la náusea No siempre los libros alimentaron el espíritu; en otros casos su contenido sumaba tal cantidad de errores conceptuales que sólo podían alimentar las 149 Preparado por Patricio Barros