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Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
contemporáneos indultaron Tannhäuser». Pues se equivocan. No podía faltar
Berlioz para quitar los puntos sobre las íes y usarlas como bolas de cañón. El
francés aborrecía aquella ópera, hasta el punto de definirla como «las
ingenuidades del oboe» (¡quiero suponer que esto es terrible entre músicos,
no sé!) y «orquestación bufa».
Algo para ganarse la vida… y las úlceras
Una de las fobias más comunes entre los intérpretes eran las clases
particulares, pero dada la rentabilidad de las mismas, la acusada carestía de
la época en que a algunos les tocó vivir y la resistencia de otros muchos a
dejarse organizar giras internacionales, aquella pérdida de tiempo llegaba a
ser más soportable que esa otra pérdida del familiar más querido que para
muchos era… ¡el dinero!
Mozart estaba entre ellos. Aborrecía dar lecciones de piano y siempre lo evitó
in extremis. Al principio sólo asumió con cierto gozo darlas a una sola
persona: el brillantísimo Hummel, pero pronto vio que para poder comer lo
mismo daba enceguecerse con alumnos brillantes que embotarse con los
más opacos. Ya justo antes de su traslado a Viena en 1781 (25 años) había
escrito a su padre: «No puedo arreglármelas en absoluto sin alumnos, que es
un tipo de trabajo totalmente incompatible conmigo. Soy compositor y nací
para ser Kapellmeister, y no puedo ni debo enterrar el talento para la
composición
con
el
cual
Dios
en
su
bondad
me
ha
dotado
tan
generosamente». Sin embargo en 1788, sólo tres años antes de su muerte,
no le quedaba más remedio que buscar alumnos bajo las piedras de París
para poder pagarse siquiera el aceite del candil. El 3 de julio escribía esto a
su padre: «Ahora voy a hacer todo lo posible por procurarme alumnos, para
ganar todo el dinero que pueda. Pero esto lo hago sólo con la dulce
esperanza de que las cosas cambien pronto». Y cambiaron, pero no pronto,
sino poco. Así es como en carta del 17 de mayo de 1790, un año antes de su
muerte, escribía desde Viena a su amigo Puchberg: «Ahora tengo dos
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Preparado por Patricio Barros