La ciencia detrás del plan
Los estudios que dieron origen a esta dieta, realizados originalmente por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, mostraron reducciones significativas en la presión arterial en cuestión de semanas, incluso sin recurrir a medicamentos. El mecanismo es relativamente simple: menos sodio implica menos retención de líquidos y menor tensión sobre las paredes arteriales, mientras que el potasio ayuda a contrarrestar los efectos de la sal en el organismo.
Con el tiempo, la evidencia se ha ampliado más allá de la presión arterial: quienes siguen este patrón de forma sostenida también muestran beneficios en el control del peso, la salud cardiovascular general e incluso en la prevención de algunos tipos de diabetes tipo 2.
HealthExperts. septiembre 2026 49