La conexión entre lo que comemos y cómo nos sentimos se fortalece cada día más en el ámbito científico. Investigaciones recientes confirman que una alimentación equilibrada no solo beneficia al cuerpo, sino que juega un papel fundamental en nuestra salud mental. Lejos de ser solo prohibiciones, la nutrición ofrece alternativas positivas para combatir la ansiedad y mejorar nuestro estado emocional.