Health Experts Magazine Junio 2025 | Página 50

Un pariente cercano con personalidad propia
A primera vista, el chabacano podría confundirse fácilmente con un durazno en miniatura. Ambos pertenecen a la misma familia botánica y comparten esa característica semilla central rodeada por un endocarpo leñoso. Sin embargo, el chabacano tiene su propia personalidad: su piel es más delgada y suave, con tonalidades que van desde el amarillo pálido hasta el naranja intenso, a menudo adornada con sutiles toques rojizos que le dan un aspecto casi de atardecer.
Lo que realmente distingue al chabacano es su pulpa. Suave y jugosa, ofrece un sabor único que baila entre lo dulce y lo ligeramente picante, una combinación que lo hace irresistible tanto fresco como en preparaciones culinarias. Esta dualidad de sabores lo convierte en un ingrediente versátil: perfecto para mermeladas, pasteles, salsas agridulces e incluso platos salados de la cocina mediterránea y asiática.
Chiquito, pero valioso
Además de su delicioso sabor, el chabacano es una pequeña bomba nutricional. Rico en vitamina A, vitamina C y betacarotenos, este fruto no solo satisface el paladar sino que también aporta beneficios para la salud, especialmente para la vista y el sistema inmunológico.
Desde sus humildes orígenes en las montañas asiáticas hasta su presencia en mercados de todo el mundo, el chabacano ha demostrado que no necesita ser el fruto más grande para ser uno de los más queridos.
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JUNIO 2025. HealthExperts