Health Experts Magazine Abril 2026 | Page 24

importancia de reconocer que nuestra identidad no es monolítica, sino que tiene matices. En algunas corrientes se hablaba de subpersonalidades; hoy preferimos decir que las personas poseen una multiplicidad de identidades. Cuando debo tomar una decisión, como ir al cine, hay una parte de mí que quiere ir y otra que prefiere quedarse en casa. Aunque no existe un correlato neurológico único para cada parte, sí sabemos que hay ciertos paralelos entre algunas redes neuronales y estados funcionales del cerebro, vinculados con aspectos de nuestra memoria, con el estado del sistema nervioso o con la percepción de amenaza que experimentamos en un momento dado.
Desde la neurociencia, sabemos que existe una relación con la red por defecto, la red de saliencia y la red ejecutiva, que participan en nuestra autorreferencia, es decir, en la capacidad de pensar sobre nosotros mismos y preguntarnos cómo nos sentimos. Es un trabajo de introspección que nos permite entender por qué a veces sentimos tensión o conflicto interno. Pensar en partes es una metáfora, pero nos ayuda a comprender esos patrones funcionales que hemos desarrollado para sobrevivir y a entender, de forma clara, la expresión psicológica y somática de los mecanismos que construimos para ser funcionales. En casos de trauma, esas partes se vuelven más extremas y rígidas, pero en el fondo vivimos algo similar en la cotidianidad: esos momentos en que distintas voces internas no se ponen de acuerdo sobre lo que está ocurriendo.
Health Experts( HE): Usted menciona la“ reeducación del sistema nervioso”. ¿ Qué procesos de neuroplasticidad están involucrados cuando un paciente pasa del“ modo supervivencia” a un estado de regulación, y en qué plazo se observan cambios medibles?
Dr. Marco Ratti: Cuando hablamos de neuroplasticidad y de cómo reeducar o reentrenar el sistema nervioso, partimos de un hecho fundamental: el trauma, sobre todo el trauma complejo, como crecer en un hogar con estrés financiero crónico o con un progenitor con adicciones, afecta el desarrollo cerebral. Se producen cambios funcionales y estructurales en el cerebro: modos de hiperactivación, donde la persona está siempre alerta, preocupada o ansiosa; modos de disociación, donde hay una aparente indiferencia hacia la vida que en realidad encubre una anestesia emocional; y, con frecuencia, una inhibición muy marcada de los mecanismos de involucramiento social, que se traduce en ansiedad social o dificultad para establecer vínculos seguros.
Cuando comenzamos el trabajo de reeducación del sistema nervioso, estamos ayudando al cerebro a comprender que el peligro ya pasó. El estrés postraumático es precisamente esa sensación de que la amenaza nunca terminó. La mente puede saber que el accidente ocurrió hace años, pero el cuerpo y el sistema nervioso aún no lo han registrado así. La reeducación consiste, entonces, en ajustar esa percepción para que esté más alineada con la realidad del presente. Esto es muy visible en personas que crecieron en
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