Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 453
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40. La CVR considera que la formación contrasubversiva recibida hasta en-
tonces por las fuerzas del orden había tenido como referente a movimientos
guerrilleros organizados según el modelo castrista o, en el mejor de los
casos, a grupos armados semejantes a los que por esos años actuaban en
otros países de América Latina. Esta fue la razón principal de su dificultad
para enfrentar a un enemigo vesánico, que se confundía entre la población
civil y era diferente de aquellos grupos subversivos.
41. La CVR señala que las fuerzas de la policía tuvieron que responder a la
agresión del PCP-SL y, después, del MRTA en condiciones logísticas preca-
rias, sin entrenamiento adecuado ni rotación suficiente de sus agentes.
Cuando recibieron la responsabilidad de conducir las acciones de lucha
contrasubversiva en Ayacucho, no contaron con un apoyo adecuado del
gobierno.
42. La CVR considera que las limitaciones de los servicios de inteligencia
policiales no permitieron tener una visión adecuada de lo que acontecía.
Esto, sumado al desconocimiento de la naturaleza del PCP-SL, provocó
que se menospreciara la magnitud del fenómeno en curso. Así, en lugar de
enviar a los agentes más preparados y eficientes de cada institución, se
mantuvo la práctica común en las organizaciones policiales de enviar a
agentes no idóneos a zonas alejadas como forma de castigo.
43. La CVR ha constatado que una vez declarado el estado de emergencia en
Ayacucho, en octubre de 1981, la intervención del destacamento policial
contrainsurgente denominado los sinchis 5 hizo crecer las violaciones de los
derechos humanos, generó resentimientos y distanció a la policía de la
población.
44. La CVR señala que tanto las dificultades de coordinación para sumar es-
fuerzos entre los tres institutos policiales, cuanto la corrupción entre altos
oficiales y en unidades estratégicas, fueron factores externos al conflicto
mismo que impidieron un mejor desempeño policial en los años en que la
subversión aún era débil. Por ello, a pesar de los relativos logros obtenidos
durante el año 1982 con la captura de subversivos, especialmente en las
ciudades, hubo dos acontecimientos que mostraron que la subversión ha-
bía excedido las capacidades de las Fuerzas Policiales: el asalto al centro
penitenciario de Huamanga por el PCP-SL y el repliegue de los puestos
policiales en el campo a lo largo de 1982.
45. La CVR ha constatado que, con el ingreso de las Fuerzas Armadas a
Ayacucho y la posterior implantación de los comandos político-militares
(CPM) en las zonas declaradas en estado de emergencia, se impuso la sub-
ordinación de la policía a las Fuerzas Armadas. Aquélla quedó sujeta a las
funciones establecidas por los jefes militares, por encima de sus propios
comandos y de las autoridades civiles. En este contexto, y a medida que la
ofensiva militar avanzó, agentes de los tres institutos policiales que ac-
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Unidad contrainsurgente de la antigua Guardia Civil.