Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 421
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todos mis hermanos menores. Nosotros somos diez hermanos que hemos
quedado en orfandad y así muchos también han quedado con ocho, con nueve,
todos. Y nosotros hemos quedado desde ese momento sin educación, no hemos
podido estudiar. Desde ese momento nosotros realmente no teníamos que
agarrar, porque realmente mis hermanos menores han sido pues niños, no
sabían trabajar [...]. Yo, desde ese momento, he tenido esa carga de esos mis
hermanos y así muchos hermanos mayores han estado cargados. Y así muchos
hermanos realmente han representado como padres para poder apoyar a sus
hermanos menores y hacer crecer. Para mí, realmente, el 90%, el 95% de
huérfanos no han acabado sus estudios, han quedado en primaria. Algunos,
bueno, en secundaria, ni algunos no habrán terminado también. De esa manera
estamos hasta ahora [...]. 128
También la transmisión de los conocimientos ancestrales sufrió transforma-
ciones o mutilaciones, no sólo porque los mayores dejaron de tener la libertad y
la oportunidad de transmitidos, sino también porque se desestructuraron los es-
pacios de socialización colectivos. Ello condujo a que muchos jóvenes dejaran de
acudir a las instituciones de formación o capacitación, para no verse involucrados
en el proceso de la violencia.
Hubo mucha deserción, bastante deserción. Hubo muchos que dejaron la
universidad y hay otros que permanecieron; pero, cuando me encuentro con ellos,
me dicen: «Señorita no hemos aprendido nada en esos años», porque más era el
tiempo de escapar que de concentrarse en los estudios. Esos años fueron muy,
muy flojos y fueron de terror constante, porque en cuanto habían movimientos, ya
decíamos quién será: Sendero, MRTA o el Ejército. Entonces, todo el mundo
asustado por ver quién aparecía. Entonces, si aparecían con sus capuchas así como,
como un costal así ya: Sendero; pero si aparecían con su pasamontañas negro:
MRTA, y lo del Ejercito ya lo sabíamos desde la…, desde antes que llegaran ya
sabían los chicos: ¡El Ejército, el Ejército, el Ejército! y ya todo mundo que podía se
iba. 129
En otros lugares, la escuela desapareció por acción de la violencia, dejando a
los jóvenes a su suerte e incrementándose el analfabetismo. La imposibilidad de
ofrecer una educación a los hijos se convirtió en un serio obstáculo para hallar
formas de salir de la pobreza.
[...] aquella fecha yo estaba niño 14 o 15 años pero mi meta era llegar a ser un
profesional, pero después con la violencia ha cambiado mi vida. Yo cuánto hubiera
querido terminar mis estudios, pero no he podido. Pero, como acabo de contarles,
en nuestros colegios apareció unas pintas y por eso no he podido terminar.
Ahora, la vespertina en Huanta, en donde yo estudiaba a cada rato salían las
patrullas militares a las calles a hacer batidas en ese tiempo se llamaban. Entonces,
sin motivos que te llevaban, te sacaban la mierda y eso da miedo. A causa de eso
yo he perdido mis estudios, yo he dejado en cuarto año de secundaria. Tenía poco
tiempo para terminar, pero hasta el momento hay muchas familias que han
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CVR. BDI-II-P48. Audiencia Pública en Huancavelica (Huancavelica). Segunda sesión, 25 de mayo de
2002, caso 8. Testimonio de Rubén Chupayo Ramos.
CVR. BDI-I-P444. Audiencia pública en Huamanga (Ayacucho). Tercera sesión, 11 de abril de 2002,
caso 16. Testimonio de familiares de la víctimas.