Hatun Hillakuy 2008-Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe | Page 416

El problema más álgido sería, como mucho repito, con los ciudadanos, un poco negligentes, no vienen a las faenas, son incumplidos, no vienen a las reuniones [...]. Yo creo que no quieren a su pueblo, viven en su chacra cada uno y vuelta ya lo dejan [...]. Mucha indiferencia, efectivamente con el capitán de la base hemos hablado para ir de chacra en chacra y reunirlos para bien de la faena [...]. De la faena limpieza general del pueblo, después ver nuestra Posta, pero el trabajo que tenemos principalmente es de limpieza. l14 Para muchas autoridades y dirigentes de comunidades, la organización comu- nal dejó de ser una instancia de sostenimiento y soporte de la vida colectiva. Ésta, al sentir los efectos de la fragmentación, vio diluirse sus antiguas formas de interrelación. Así, por ejemplo, en la opinión de un dirigente, una comunidad como Huancasancos, «es una comunidad campesina que está organizada en cua- tro ayllus, realizan minkas y ayni. Antes se sembraba en colectivo pero ahora se ha perdido esa costumbre, según los entrevistados, la gente se ha vuelto muy hara- gana. En la actualidad esas tierras las usa la comunidad como Cofradía». l15 Las experiencias de solidaridad y cooperación también fueron dañadas. Mu- chas personas afectadas, como viudas y huérfanos, que habían perdido a sus fa- miliares por la acción de la violencia, dejaron de tener un sustento material y apoyo social, para convertirse en personas desvalidas, en muchos casos discrimi- nadas, y en no pocos casos estigmatizadas, tal como se describe en el siguiente testimonio: Los niños pobres y huérfanos, las viudas son mal vistos en la comunidad por parte de las autoridades, porque ellos no tienen dinero para poder pagar a los peones para que les ayuden a trabajar la tierra. Ahora la gente no es buena, te cobran de todo cuando te ayudan, se han acostumbrado a cobrar por cada trabajo que hacen. Ya no hay el ayni. En otras comunidades se sigue manteniendo y en otras no. Por ejemplo, cuando las viudas quieren trabajar la tierra nadie las ayudan porque no tienen dinero para pagar a los peones, al respecto las autoridades no manifiestan nada, al contrario, los miran mal por ser pobres. Los niños huérfanos no pueden levantar sus casas, no los pueden arreglar, también nadie dice nada. Y eso que las viudas perdieron a sus esposos en las acciones senderistas cuidándonos a los demás, para que no nos pase nada. 1l6 114 115 116 CVR. BDI-I-P298. Entrevista realizada en Venenillo (provincia de Leoncio Prado, Huánuco) en mayo de 2002. El entrevistado fue autoridad de su comunidad. CVR. BDI-I-P320. Notas de campo de entrevista informal con autoridad de la comunidad, realizada en Sancos, Huancasancos (Ayacucho) en marzo de 2002. CVR. BDI-I-P416. Taller sobre rondas campesinas, realizado en Huamanga (Ayacucho), 23 de octubre de 2002. Los participantes son ronderos. 403 nerse, para reconstruir sus bienes destrozados o recuperar la infraestructura productiva. De otro lado, la comunidad y la familia padecieron la dispersión de sus miem- bros, lo que terminó por fragmentar la organización misma e impedir su recupe- ración en un breve plazo. Como consecuencia de esta situación, cada uno de sus miembros ha buscado el modo de superar sus propios problemas de subsisten- cia. La alteración de las antiguas costumbres por obra del miedo y de la descon- fianza añadió una cuota mayor de desánimo, negligencia e incumplimiento de los roles designados previamente.